Mensajes y apariciones Marianas

Miles de apariciones de la madre de Jesús en distintas partes del mundo testimonian el triple mensaje de: "Oración, Conversión y Ayuno"

Extraído del libro de Dante Franch
"MENSAJEROS DEL COSMOS"
Colección "Encuentros Cósmicos"

Del Capítulo VIII

Mensajes Marianos
Mensaje de María a la Humanidad de la Tierra

Villa Carlos Paz

Amados hijitos de mi corazón, he de deciros que mi corazón sangra y mis lágrimas derramadas sobre vuestro Planeta son de amargo sabor.
Con dolor de espinas clavadas en mi corazón Inmaculado veo y os anuncio graves catástrofes. En Europa Septentrional y en Japón han de aparecer maremotos a causa de la explosión de bombas nucleares que en el corazón de vuestro Planeta están transformando el ceno de la Tierra.

En Egipto, en Israel, en Arabia, veo lenguas de fuego consumir a sus pueblos. En China el Gigante dormido despierta con pavor y furia, porque en ese lugar la hambruna de mis hijos ha llegado a un punto culminante.
En la Gran América del Norte se han de producir grandes cataclismos, maremotos, terremotos y tornados.

En América Central veo la cruenta lucha de hermano contra hermano.
La América del Sur ha de ser arrasada por gigantes olas que han de brotar del manso mar.
El frío que se desprende de grandes masas polares ha de llegar a los continentes y aparecerá el frío polar donde jamás se lo ha sentido, en climas tropicales llegarán las bajas temperaturas, padeciendo así la flagelación que el hombre ha creado y ha diseminado en todo el Planeta, en la inconcinencia por el poder que autodestruye lo que Dios ha dado y ha puesto en cada ser viviente.

Preparáos hijos, almacenad alimentos, agua, medicamentos, abrigos y mantenéos en la fe sobre la roca cimentada.
Cúbranse de luz en todo momento de vuestras vidas, porque han de padecer el gran horror que en la "Sagradas Escrituras" ¡El Padre! os había anunciado para que tomarais conciencia. Mediante la conversión de vuestras almas en la Fe de mi amado Hijo Jesús, llegaréis a la salvación, Hemos transmitido mensaje tras mensaje en todas partes de vuestro mundo; Hemos hecho apariciones pidiendo que os convirtáis; Hemos mostrado las naves del Reino a todo aquel incrédulo, para que mediante esa demostración de amor pudierais decir he inculcar la "Verdad Divina".
El tiempo toca a su fin, Preparáos en forma interior con la máxima oración en todo momento; En vuestro trabajo; En vuestra tarea cotidiana; Al llegar a la hora de vuestro descanso.

¡Amados hijos!, difundid este mi mensaje. "Vuestra Madre os ama con el amor de la luz, el amor del Padre, el amor del Espíritu Santo".

Amados hijos, antes de finalizar este mi mensaje, es mi obligación protegerlos bajo mi manto de Luz; y os digo que vosotros los que estáis trabajando por "El Padre Celestial" nada temáis, pues seréis protegidos en forma constante y permanente, tanto de día como de noche.
En vuestras oraciones pedid por todos vuestros hermanos equivocados y con ésta "Proclama", golpearéis en cada corazón.
Os digo que las Naves del Reino ya están preparadas para la "Gran Evacuación", y a todos los trabajadores de la Luz les serán dadas las señales; He indicado misiones de apoyo a Vosotros.
Jesús os ha pedido que seáis sus manos y sus pies caminando por la Tierra, para que junto a Nosotros que nos deslizamos en el Cosmos nos apoyaremos mutuamente.

"Muy amados míos; ¡Los bendigo en El Nombre del Padre, por medio del Hijo y con El Espíritu Santo!.

Amén - Amén - Amén.
Adiós hijitos míos, adiós... adiós... adiós...

Gruta de Lourdes

Hijitos míos muy amados:

¡No creáis que no he llegado hasta vosotros!, escucho con todo mi amor de madre vuestras oraciones a través del "Santo Rosario" que os pido. Todas vuestras peticiones surgidas de las grandes necesidades físicas, de las ansiedades espirituales y de los dolores de vuestros corazones, son atendidas por Mí, y estoy atenta a vuestros agudos sufrimientos, en estos días que estáis viviendo.
Os digo hijitos míos, que estoy con vosotros y en vosotros, en la intimidad de vuestros corazones, porque habéis llegado hasta mi con vuestro corazón abierto y consagrado a vuestra madre, tal como yo y mi amado Hijo os pido.
Seguid orando, no con la oración de vuestros labios, sino con la surgida de vuestra amorosa entrega a Dios Padre, a mi Hijo y a Mi, vuestra Madre, que os comprende, os defiende y os ama tanto, que las lágrimas llenan mis ojos y son como un río de gracia que os lava y os purifica en este tiempo de tanto dolor y conmoción, que anuncian días aún más terribles para todos vosotros, mis hijitos tan amados.

Vuestro mundo será sacudido hasta sus entrañas por los cataclismos y la guerra letal, que yo misma y mi Hijo Divino os anunciáramos hace tiempo. Así ocurrirá hijitos amados, pero nada debéis temer, pues mi manto purísimo será vuestra mayor protección en esos días de enorme prueba, el os cubrirá y os protegerá a cada uno de vosotros y también a vuestros seres queridos por quienes habéis rogado con devoción y amor.

Aquí estamos; mi Hijo Amado y yo, vuestra madre, y os enviamos nuestros Rayos Divinos de protección y bendición, en este día en que estáis cumpliendo mi pedido de los primeros sábados.
No sufráis por los errores humanos que os privan, hoy, de las Palabras, que son Mías a través de mi vidente elegida.
Os doy testimonio de mi Divina Presencia en esta otra forma y, aunque no habéis recibido mi pedido de elevar vuestros Rosarios, lo mismo Yo, vuestra Madre, los bendigo en vuestras manos y quedo con vosotros en el templo de vuestros corazones.

Gracias por vuestros cánticos, vuestras oraciones y vuestra entrega de Amor Divino.

Os resguardo en mi Purísimo Corazón que como ya sabéis, al fin vencerá al temible enemigo y salvará vuestro mundo en tinieblas.

Id en paz, con mi grande y Puro Amor hijitos míos muy amados

Gruta de Lourdes

Mensaje recibido en la Gruta de la Virgen "Campo del Cielo"

EL ESPÍRITU SANTO, ha de guiar vuestros pasos.
EL ESPÍRITU SANTO, ha de iluminar vuestro ser.
EL ESPÍRITU SANTO, es quien golpea la puerta de vuestro corazón.
EL ESPÍRITU SANTO, es el enviado DEL SEÑOR.
EL ESPÍRITU SANTO, ha de cubrir vuestras espaldas, porque por donde vosotros camináis, habéis de dejar vuestra estela de LUZ.
EL ESPÍRITU SANTO, es quien lleva vuestras vibraciones hacia CRISTO JESÚS.
EL ESPÍRITU SANTO, es el que abre sus alas y cobija a todos los HIJOS DEL SEÑOR.
EL ESPÍRITU SANTO, ha de derramar la sangre de JESÚS CRISTO nuestro SEÑOR y ha de ungir vuestra frente para que seáis reconocidos en la oscuridad de vuestro mundo.
EL ESPÍRITU SANTO, aletea en vuestro rededor, dejando marcado con puntos de Luz vuestras huellas.
EL ESPÍRITU SANTO, ha sido enviado para redimir las almas en éste mundo de quienes buscan la LUZ DEL CRISTO VIVO!.
EL ESPÍRITU SANTO, os ha de dar la voz de alerta, cuando vosotros veáis que el Cielo se abre.
EL ESPÍRITU SANTO, os ha de vestir de grandes galas, cuando seáis recibidos en LAS NAVES DEL REINO.

Gruta de Lourdes
Campo del Cielo - Capilla del Monte - Córdoba

María Madre de Jesús

Hijos míos, habéis venido a mi presencia. El Padre, hijos míos, hará arder el Espíritu Santo dentro de vuestros corazones.
Os pido, Hijos míos, que consagréis vuestro corazón al mío y al corazón de mi hijo, para que vuestras vidas, hijos míos, sean mías.
Quitad de Vosotros todo aquello que os detiene para que emprendáis de una vez y para siempre ese camino que os conduce a Dios.
He venido a esta tierra, hijos míos, con mi ejército para proteger y ayudar a cada uno de mis hijos.
Os pido si, que os entreguéis, entregaos a Dios, hijos míos, entregad cada uno de vuestros actos, entregad cada uno de vuestros pensamientos, entregad cada una de vuestras palabras y fundamentalmente, entregad, Hijos míos vuestro corazón.
Depositad, Hijos míos, vuestro corazón en mis manos, que es mi deseo para llevárselo a mi hijo.

Yo, Hijos míos, uniré vuestro corazón al corazón de mi hijo muy amado para que seáis uno en él, para que seáis uno en Cristo.
Mis muy amados, vendré a vuestros corazones tantas veces como sea necesario. Porque no puedo dejar a ninguno de mis hijos, pero Sabed, que la ira de Dios también es poderosa y esto no podrá detenerse por mucho tiempo.

Por eso os Pido que oréis, orad, Hijos míos, por vuestros hermanos, orad por el mundo.
No sabéis, cuan grande es la alegría del cielo con vuestras oraciones. Orad, Hijos míos, con vuestras palabras, con vuestros pensamientos unidos al corazón.

Gruta de Lourdes
Campo del Cielo - Capilla del Monte - Córdoba

La Madre del Cielo os habla

Hijos de mi corazón inmaculado, a vosotros mis pequeñas almas consagradas a mi corazón inmaculado, me dirijo en este día especial.
Hijos míos, vuestra madre dolorosa viene hoy aquí, junto a ustedes, viviendo la inquietud, el camino del calvario. Debéis en esta Cuaresma preparaos profundamente. Debéis vivir mas que nunca esta Cuaresma, este debe ser un tiempo de oración, un tiempo de penitencia, un tiempo de reconciliación.
Os ruego, hijos míos, que meditéis en vuestra vida y extraigan de ella todo lo que va en contra de la verdadera vida que os trae el Evangelio.

El llamado que hace mi hijo de preparación para vivir esta Pascua, es el llamado de preparación que os hace esta Madre para llevaros a la vida nueva, a la vida de mi hijo, a la vida de Dios. Este es el tiempo de trabajar por la redención de todos vuestros hermanos, es el tiempo de recogimiento y de la oración, es el tiempo de vivir el perdón en el amor.
Nutrid vuestro corazón del amor de Dios, con la Palabra, con la oración y con los sacramentos como ya os he dicho. Y preparaos así para reconciliaros con mi hijo. Preparaos para recibir la gracia de la reconciliación. Este es el tiempo de pedir perdón por todos vuestros pecados y los pecados del mundo. Sabed que Dios esta atento a vuestra súplicas. Este es el tiempo del perdón, este es el tiempo de la Misericordia. Mi hijo os fortalecerá en este tiempo especialmente para que preparéis vuestro corazón, para que os preparéis para hacer flamear la luz de Cristo en vuestro corazón. Vienen tiempos de Apostasía, hijos míos, por eso debéis vivir este tiempo de Misericordia. Sólo la luz del Padre podrá guiaros por senderos oscuros. Sólo la luz del Padre podrá despejar las tinieblas de vuestro corazón.

Leed y meditad cada día el Evangelio, hacedlo cada mañana y el ira llevándolos paso a paso hacia la reconciliación, hacia el perdón, hacia el amor de Dios.
Leed y meditad con vuestro corazón el capitulo 4 del Evangelio de Marcos, hacedlo y meditadlo versículo a versículo en vuestro corazón.

Sólo caminando de la mano de mi hijo podéis llevar la luz y la verdad a vuestros hermanos. No os prometo la felicidad en este mundo, pero si os prometo el gozo eterno en mi corazón. Todos aquellos que vengáis a mi corazón inmaculado podéis vivir y gustar del gozo en la presencia de Dios. Porque sólo, hijos míos, en la presencia de Dios en la vida de gracia podréis saber lo que es la felicidad, que va mas allá de cuanto puedan ver con vuestra comprensión.
Miren la Tierra, siguen los conflictos. Pero sabed, hijos míos, a donde se originan ellos?. Ellos comienzan en el corazón de los hombres, ellos comienzan en las familias y se van extendiendo a los pueblos y naciones del mundo. Por eso, hijos míos, os pido que os consagréis a mi corazón inmaculado. Empezad con uno y luego otro, mas tarde la familia y luego la nación y el mundo consagrado a mi corazón. Pero la consagración, hijos míos, no debe ser de la boca para afuera, no debe ser en la apariencia, sino que la consagración debe ser en el corazón. Un corazón que se consagra a Dios es aquel que día a día se va haciendo semejante al corazón de mi hijo. Yo quiero, hijos míos, corazones consagrados, quiero corazones como el corazón de mi hijo. Pero para ello primero debéis reconciliaros.

Os pido en esta Cuaresma que hagáis una confesión general de todas vuestras faltas y pecados que habéis cometido a lo largo de toda vuestra vida. Sólo así, hijos míos, podréis empezar con toda la fuerza de Dios esta Vida Nueva.
No son algunos los llamados a la Vida Nueva, son todos, cada uno de los que están aquí y cada uno de mis hijos los llamados a vivir esta Vida Nueva.
Alejaos de todo aquello que sea contrario a la ley de Dios. No os dejéis confundir por los medios de comunicación, estad siempre en oración ya que a través de ella podréis discernir. Sólo la oración, hijos míos, podrá termina con la guerra del mundo, podrá terminar con las catástrofes, podrá terminar con el aborto, podrá terminar con la droga, podrá terminar con el sida; y solo el amor, hijos míos, podrá sanar cada una de las heridas que hay en vuestro corazón. Pero para descubrir el amor de Dios hace falta recorrer un camino y ese camino ya os ha sido marcado, no olvides el camino de la oración, el camino de los sacramentos, el camino del Evangelio.
Mi hijo os ha dejado un mandamiento, que es el mandamiento del amor, y esa debe ser vuestra meta, pero no caminando solo sino de la mano de esta Madre y de la mano de mi amado hijo Jesús. El ha venido aquí, El está aguardando por cada uno de ustedes.

El observa y contempla en lo profundo de vuestro corazón. Vivid esta Cuaresma en profundidad, reconociendo en ella su principal mensaje que es el amor, el amor del hijo de Dios que se hizo hombre para cumplir con los planes de su Padre y llevar la salvación a todo el mundo, a toda la humanidad, a todo los pueblos y a cada uno de mis muy pequeños hijos.
Meditad en la cruz que lleva Jesús camino al Gólgota, junto a la cruz que cada uno lleváis en vuestros hombros. Pero hacedlo, hijos míos, con amor y así veréis cuan liviana puede ser esta carga que os llevara al encuentro con Dios. El amor de Dios es infinito, el amor de Dios es misericordioso. Preparaos y abrid vuestro corazón para que el cáliz de la misericordia sea derramado sobre cada uno de vosotros.
Y ahora, hijos míos, elevad vuestro corazón y vuestros rosarios para que pueda dar mi bendición. Y ahora, hijos míos, os bendigo en el nombre del Padre, por medio del hijo y con el Espíritu Santo.

Id en paz y llevad la luz y el amor al corazón de vuestros hermanos.
Adiós, hijos míos, y acoged mis palabras en vuestro corazón.

La Vírgen en Fátima

El 13 de Octubre de 1917, después de una serie de apariciones, la Virgen Santísima se aparece por última vez a los niños de Fátima, Lucía, Jacinta y Francisco. Después del acontecimiento del "Milagro del sol", la Madre de Dios reveló a Lucía un Mensaje que, entre otras cosas, dice:...

¡TEXTO DEL SECRETO!:

"No temas, querida pequeña, soy la Madre de Dios que te habla y te pide hacer público el presente Mensaje para el mundo entero. Al hacerlo, encontrarás fuertes resistencias. Escucha y presta atención a lo que te digo: Los hombres deben enmendarse. Con humildes súplicas deben pedir perdón de los pecados cometidos y de los que pudieran cometer. Deseas que yo te de un signo para que cada uno acepte las Palabras que digo por medio de ti al género humano. Has visto el prodigio del sol y todos, creyentes, incrédulos, campesinos, ciudadanos, sabios, periodistas, laicos, sacerdotes, todos lo han visto. Y ahora proclama en mi nombre...

UN GRAN CASTIGO CAERÁ SOBRE TODO EL GENERO HUMANO, no hoy ni mañana, más si en la SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX.
Se lo había revelado ya a los niños Melania y Máximo en La Salette; hoy te lo repito a ti, porque el género humano ha pecado y pisoteado el Don que se le había dado.

En ninguna parte del mundo hay orden y Satanás reina en los más altos puestos, determinando el desarrollo de los acontecimientos. Conseguirá, efectivamente, introducirse en la cumbre de la Iglesia. Conseguirá seducir el espíritu de los grandes científicos que inventan las armas, con las cuales será posible destruir, en pocos minutos, gran parte de la humanidad. Tendrá autoridad sobre los poderosos que gobiernan los pueblos y los instigará a fabricar enormes cantidades de armas y, si la humanidad no sabe oponerse a ello, estaré obligada a dejar libre el Brazo de mi Hijo.
Entonces verás como Dios castigará a los hombres con mayor severidad que cuando el diluvio. Vendrá el tiempo de los tiempos y el fin de todos los fines, si la humanidad no se convierte; y, si todo sigue como hasta ahora o aún peor, se agrava, los grandes y poderosos perecerán junto a los pequeños y débiles. También para la Iglesia vendrá el tiempo de sus más grandes pruebas. Cardenales se opondrán a Cardenales; Obispos a Obispos. Satanás marchará en medio de sus filas y en Roma habrá cambios. Aquello que esté podrido caerá y lo que caiga no se levantará más. La Iglesia estará ofuscada y el mundo descompuesto de terror. Tiempo vendrá en que ningún rey, emperador, cardenal u obispo espere a Aquel que sin embargo vendrá a castigar según los designios de mi Padre. Una gran guerra se desencadenará en la segunda mitad del siglo XX.

Fuego y humo caerán del Cielo; las aguas de los océanos se convertirán en vapores y la espuma se alzará trasformando y sumergiéndolo todo. Millones y millones de hombres perecerán de hora en hora y aquellos que queden con vida envidiarán a los muertos. Sobre cualquier parte donde se vuelva la vista habrá angustia, miseria y ruinas en todos los países. ¿Ves?.
El tiempo se acerca cada vez más y el abismo se ensancha sin esperanza. Los buenos perecerán junto a los malos, los grandes con los pequeños, los Príncipes de la Iglesia con sus fieles y los reyes con sus pueblos. Habrá muerte por todas partes a causa de los errores cometidos por los insensatos y por los partidarios de Satanás, el cual entonces y solamente entonces, reinará sobre el mundo. Por último, cuando los que hayan sobrevivido a todo lo sucedido estén aún con vida, proclamarán nuevamente a Dios y su Gloria y le servirán como en un tiempo, cuando el mundo no estaba así de pervertido.
Vé, pequeña mía y proclámalo. Yo, a tal fin, estaré siempre a tu lado para ayudarte.

*** ¡REGRESA, REGRESA, OH HUMANIDAD!.
NUESTRA SEÑORA HABLA A SUS SACERDOTES.

Amados Hijos.

¿Por qué os he llamado para reuniros otra vez aquí arriba?. Porque en este Año Mariano, consagrado a mí, he querido teneros junto a mi persona, como una madre que reúne a sus hijos para recomendarles algo que lleva muy dentro del corazón, para dáros mi última recomendación, la cual debe acompañaros en vuestro difícil viaje.

Mis Tiempos Ya Llegaron.
¿Por qué mi Padre ha querido consagrarme este año?. ¡Ha querido celebrar un Año Mariano extraordinario para invitar a toda la Iglesia a mirarme, a escucharme, a honrarme, a seguirme, a entrar en el refugio de mi Corazón maternal, porque mis tiempos ya llegaron. En este mismo año, de modo enérgico y oficial, comenzarán los tiempos de vuestra Madre Celestial!.

Tiempos del Gran Retorno.
Estos son los tiempo de mi severa advertencia. ¡Regresa Regresa!, oh humanidad, tan alejada y depravada. ¡Regresa por el camino de la conversión y del retorno al Señor de tu salvación! Estos son los tiempos del gran retorno.
Vosotros estáis aquí porque quiero haceros instrumentos de este llamamiento mío. Id desde aquí para dirigiros a todos los que encontréis. En todos los países a los que regreséis, debéis proclamar y difundir este mensaje maternal, ansioso y urgente: ¡Retornad! Retornad inmediatamente al Dios de vuestra salvación y de vuestra paz. El tiempo que se os ha concedido para vuestra conversión está casi terminado. Los días están contados. Regresad inmediatamente por el camino del retorno al Señor si queréis ser salvados.
Amados hijos, tengo necesidad de voces que difundan mi voz, de manos que me ayuden, de pies que vayan por todos los caminos del mundo. Necesito que este urgente mensaje mío llegue inmediatamente a todas las partes del mundo. Vosotros debéis ser mis mensajeros. Anunciad este angustioso llamamiento mío para el retorno al Señor.
Tiempos del Gran Castigo.
Estos son mis tiempos, los tiempos del gran retorno. Estos son los tiempos del gran castigo. La copa de la divina justicia está llena, más que llena, está desbordándose. La iniquidad cubre toda la tierra. La Iglesia, por decir así, está oscurecida por la difusión de la apostasía y del pecado.
El Señor, para el triunfo de su misericordia, debe ya desde ahora purificarnos con su fuerte acción de justicia y de amor. Las horas más dolorosas y sangrientas están en preparación para vosotros. Estos tiempo están más cerca de lo que pensáis. Ya en este mismo año tendrán lugar algunos grandes acontecimientos, referentes a lo que Yo predije en Fátima y he dicho bajo secreto, a los niños, a quiénes aún sigo apareciéndome en Medjugore.
Por tanto, traed a todos mis hijos al refugio de mi Corazón Inmaculado. Llamadlos. Tomadlos de la mano. No olvidéis a ninguno. Amados hijos, buscad en vuestros caminos a los que están alejados, a los pequeños, los pobres, los abandonados, los perseguidos, los pecadores, los adictos a las drogas, los que son víctimas del reinado de Satanás. Quiero salvar a todos mis hijos. Tengo necesidad de vosotros. Quiero salvarlos a todos por medio de vosotros.
En el tiempo del castigo, ellos deben ser protegidos y defendidos. ¿Por qué no queréis escuchar mi voz, que os implora que vayáis a todas partes a recoger a los más débiles, a los más pequeños, los más frágiles, a los que sufren, a los más alejados y perdidos?.
¡Traedlos a todos, a todos! ¡Los quiero a todos en el refugio seguro de mi Corazón Inmaculado!.

Tiempos del Gran Renacimiento.
Estos son mis tiempos, los tiempos del gran retorno. Sí, después del tiempo del gran sufrimiento, vendrá el tiempo del gran renacimiento. Y todos retornarán. La humanidad será un nuevo jardín de vida y de belleza. La Iglesia una familia. ¡Oh si! "iluminada por la verdad, alimentada por la gracia, consolada por la presencia del Espíritu".
Jesús restaurará su glorioso reino. El morará con vosotros. Vosotros conoceréis los nuevos tiempos, la nueva era. Vosotros veréis una nueva tierra y nuevos cielos.

Tiempos de la Gran Misericordia.
Estos son mis tiempos, porque son los tiempos de la gran misericordia. El Padre arde en ansias y se estremece en su anhelo de derramar sobre esta pobre humanidad, los torrentes de su infinito amor. El Padre quiere como moldear con sus manos una nueva creación donde su imagen, por decirlo así, será más visible, más acogida, más aceptada y su paternidad más exaltada y glorificada.
El aire y la respiración de la nueva creación, serán como el aliento de amor del Padre que reinará sobre todos vosotros, difundiendo cada vez en mayor medida la plenitud de su divino amor, como agua que brota de una fuente viva e inagotable.

Jesús Reinará.
¡Y Jesús reinará! Jesús, para quien todo ha sido creado. Jesús que vino a la Tierra y se hizo vuestro hermano, que vivió con vosotros, que sufrió y murió en la Cruz para hacer de la humanidad una nueva creación por medio del don de la redención, de modo que su reino, arraigándose en los corazones, se fuera extendiendo a las almas, a los individuos, a las familias y a la sociedad.

Sor Faustina recibe "La Visión" de Jesús que luego dibuja. El "Maestro" le dice que es para que el mundo lo reconozca. Y promete protección para todo aquel que en el día del "Juicio Final" tenga esta imagen en su corazón.
"Jesús, que os enseño la oración, la oración diaria para implorar la venida de su reino a la tierra, verá por fin realizada la súplica de su oración". El reinará.

El restaurará su reino y esta creación volverá a El como un jardín donde Cristo será glorificado, donde su realeza será acogida y exaltada. Este será un reino universal de gracia, de belleza, de armonía, de comunión, de santidad, de justicia y de paz.

El Gran Pentecostés.
La gran misericordia vendrá a vosotros como fuego abrasador de amor y será traída por el Espíritu de Amor que se os da por el Padre y el Hijo, de modo que el Padre vea pronto glorificado en una nueva creación al Señor Jesús, que vendrá a restaurar su reino y a ser amado por sus hermanos!
El Espíritu Santo - ¡Sí! - bajará como un fuego, pero de un modo diferente del Primer Pentecostés. Será un fuego que quema y limpia, transforma y santifica, que renueva la tierra desde sus mismos fundamentos, que abre los corazones a una realidad de vida y lleva a la almas a la plenitud de santidad que es más perfecta que ninguna de las que habéis conocido hasta ahora. Y el Espíritu será glorificado al conducirnos a un amor más grande al Padre y al Hijo. En esto será El glorificado. Los Portadores de este Mensaje.
Estos son los tiempos de la gran misericordia. Estos son los tiempos del triunfo de mi Corazón Inmaculado. Por eso os he querido aquí arriba. Ahora debéis regresar para ser los portadores de este mensaje. Llevad a todas las partes del mundo esta urgente súplica mía. Reunid a todos en el cenáculo de mi Corazón a fin de prepararlos para vivir la esperada vigilia de los nuevos tiempos que ya llegaron y están ahora a vuestras puertas.

¡Animáos!.
No os desaniméis por las dificultades que os saldrán al paso. Yo soy vuestro consuelo. Yo soy la Madre de vuestra consolación. Uno por uno os recibo y juntamente con vosotros recibo también a todas las almas que me encomendéis, a vuestros seres queridos, a todas las personas que amáis, a todos vuestros hermanos más apartados. No olvidéis a ninguno. Venid todos juntos; yo soy la Madre de todos, de todos Vosotros ya que sois los instrumentos para traer a todos mis hijos a mi corazón.
Con vosotros, con todos vuestros seres queridos, con las almas confiadas a vuestro cuidado; "Yo os bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

La gran tribulación.
"Pasad conmigo las últimas horas de este año que ya está por terminar, en acto de oración incesante, en Mi Corazón Inmaculado. Es un año importante y particularmente bendecido por mi Corazón Inmaculado, porque me ha sido solemne y oficialmente consagrado por mi Papa. Habéis llegado a la mitad de este año mariano. Habéis entrado en mi tiempo. Estáis bajo el signo de los grandes acontecimientos que os han sido predichos. Sabed leer y meditar cuanto os ha sido claramente descripto en la Divina Escritura, para ayudaros a comprender el tiempo que estáis viviendo.
Con mi voz maternal os conduzco a todos a comprender los signos de la gran tribulación. En los Evangelios, en las Cartas de los Apóstoles, en el Libro del Apocalipsis, os han sido descriptos indicios seguros para haceros comprender cuál es el período de la gran tribulación. Todos estos signos se están cumpliendo en este vuestro tiempo."

En primer lugar, una gran apostasía se está difundiendo por toda la Iglesia, por la falta de fe que se extiende hasta entre sus mismos Pastores. Satanás ha conseguido difundir por doquier la gran apostasía, por medio de una astuta obra de seducción, que ha llevado a muchos a alejarse de la Verdad del Evangelio, para seguir las fábulas de las nuevas teorías teológicas y a complacerse en el mal y el pecado, buscados como si fuera un bien.
Luego, en vuestro tiempo, se multiplican las perturbaciones de orden natural, como terremotos, sequías, inundaciones, desastres que causan la muerte imprevista de millares de personas, seguidos de epidemias y de males incurables que se difunden por todas partes.

Además, vuestros días están signados por continuos rumores de guerras que se multiplican y cada día arrebatan innumerables víctimas. Crecen las discordias y las disensiones internas en las Naciones; se propagan las revueltas y las luchas entre los diversos pueblos; guerras sangrientas siguen extendiéndose, a pesar de todos los esfuerzos que se hacer para conseguir la paz.

Finalmente, en vuestro tiempo, ocurren grandes signos en el sol, en la luna y en las estrellas. El milagro del sol acaecido en Fátima, ha sido un signo que os he dado, para advertiros que ya han llegado los tiempos de estos extraordinarios fenómenos que suceden en el cielo. Y cuantas veces, durante mis actuales apariciones, se cumplen en el sol.
Como los brotes que despuntan en los árboles os indican que ya ha llegado la primavera, así estos grandes signos que se realizan en vuestro tiempo, os indican que ya ha llegado a vosotros la gran tribulación que os prepara para la nueva era, que Yo os he prometido con el triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.

He ahí la razón por la cual me ha sido consagrado vuestro tiempo con un especial año mariano en mi honor.

"Porque la Santísima Trinidad ha encomendado al Corazón Inmaculado de vuestra Madre Celestial, la misión de preparar la Iglesia y toda la humanidad a vivir con confianza la hora de la gran tribulación, que os dispone para el retorno glorioso de Cristo".


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